lunes, 11 de mayo de 2015

Por los caídos en la Barranca del Muerto

Por: Norma
Primero una inesperada grieta, luego una fosa común y hoy una transitada y contrastante vialidad. He aquí parte de la historia, magia y secretos de la avenida Barranca del Muerto, cuyo origen se remonta a tiempos prehispánicos.

Irónicamente, desde la Calzada de los Leones hasta Río Mixcoac, la avenida Barranca del Muerto parece estar más viva que nunca, desde su accidentada formación más de 1600 años atrás, cuando la erupción del volcán Xitle, ubicado en la Sierra del Ajusco, provocó una fractura que originó una barranca de más de 15 metros de profundidad en parte de lo que hoy es la avenida.

En tiempos revolucionarios, esta zona de Mixcoac era reñida por los bandos de Venustiano Carranza y Emiliano Zapata, cuyos enfrentamientos dejaron una oleada de destrucción y muerte. La falta de provisiones y el riesgo de enfermedades hicieron que la barranca se convirtiera en la irremediable fosa de decenas de cadáveres.
 

Hoy, la brecha y los caídos anónimos dan a Tenoch, historias escondidas de la Ciudad de México un motivo más para rastrear lo que una enorme grieta dejó en el cruce con Avenida Revolución, o al menos eso dicen las “malas lenguas”. Como sea, no quise dejar de responder a la nomenclatura de esta calle ubicada al sur de la ciudad, en el límite entre las delegaciones Benito Juárez y Álvaro Obregón, y llevarlos conmigo a recorrerla.

Un parque en el camellón
Parque Águilas y Leones
En el tramo de Calzada de los Leones y hasta Anillo Periférico, Barranca del Muerto inicia no sólo dividiendo los sentidos oriente-poniente con un amplio camellón, sino que da espacio al Parque Águilas y Leones que, entre andadores y bancas, alberga un área de juegos infantiles, una pequeña cancha de fútbol rápido y una zona de plantas desérticas.

Inmortalizando los tiempos revolucionarios
El tramo de Periférico a Manuel M Ponce, el camellón se convierte en sólo una pequeña división para dar espacio a varios carriles, y al cruce con Av. Revolución se encuentra la estación del Metro Barranca del Muerto, con un par de aves de rapiña como ícono indiscutible de lo ocurrido en tiempos revolucionarios. También verás el Hospital Dr. Darío Fernández del ISSSTE junto con la escultura El Águila Fovissste, que el artista plástico Sebastián creó en conmemoración por los 40 años de dicha institución.
El Águila Fovissste

De vuelta al andador
Luego de la oficina de enlace del Infonavit, la avenida reduce sus carriles regresando al camellón, donde podemos volver a hacer uso textual del andador, entre las esculturas, bancas y árboles que alberga hasta finalizar en Río Mixcoac. Pero cabe destacar que una cuadra después de Insurgentes encontrarás la Unidad Cultural Hermanos Fajer perteneciente al Centro Libanés, y al cruce con Hermes está el resto del club, que se inauguró en 1962 como un espacio de acercamiento entre las comunidades libanesa y mexicana en nuestro país.



Como pueden ver, aunque el paso del tiempo y la modernidad del asfalto han borrado la grieta que dejó el Xitle, un tramo de Barranca del Muerto da agilidad vial a la zona mientras los sitios con jardines bien podrían asumirse como una lápida para los caídos durante la Revolución. Tránsito y placidez son los contrastes de una avenida con nombre más bien lúgubre, pero que por fortuna mantiene su propia historia, magia y secretos dentro de esta inquieta Ciudad de México.
Andador en Barranca del Muerto
FUENTE: Página web del Centro Libanés y del Sistema de Transporte Colectivo Metro. 

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